Si bien legar responsabilidades y confiar absolutamente todo el futuro en una campaña no esta, en primera instancia, relegado a una sola persona; es decir, un diseño visual debe contener una carga de misión y visión empresarial.
Donde una compañía estrictamente dedicada a la familia denote una imagen propia de surfistas, algo está saliendo terriblemente mal.
Tal es el caso, que cientos de campañas se han venido abajo por no proyectar precisamente la imagen corporativa que se quiere dar a entender a través de sus anuncios.
Los tiempos han venido cambiando y la mercadotecnia atiende hacia todos los puntos que una sociedad necesita como idea de “consumir”.
Flaco favor es entonces una playa para el centro del país, a menos que la situación visual sea completamente idílica; después de eso, no tiene ningún sentido.
Al igual que los programas de televisión, que si se piensa en la programación habitual de hace cinco años sería pesadamente melancólico. Y solo son cinco años ¿Qué fue de hace veinte?
Entonces, antes de tomar posturas o imágenes “nuevas” es necesario saber que ante todo, se busca una imagen renovada y nueva, pues, incluso las empresas de mayor antigüedad tienen que mantener el ejercicio constante de reinventarse.
¿A dónde apunta entonces la nueva imagen triunfadora? Sería preciso buscar esta respuesta mediante creativos, jefes e, incluso, consumidores. El diseño perfecto se debe generar, no inventar.





